El proyecto va retrasado. El plan organizativo funciona a la perfección con todos menos con Richard, quien está atascado porque no sabe solucionar los problemas de la nube y no hace más que retrasar al resto. Por ello, deciden buscar ayuda externa.
Deciden contactar con El Escultor, un profesional en la arquitectura de nube.
El tal Escultor resulta ser un niño de unos 17 años.
Al principio trabaja muy bien y rápido, pero entonces Richard le pide ayuda y Kevin, El Escultor, acaba sobreescribiendo el esquema de datos.
Le hacen solucionar el problema, pero se le ha acabado la medicación que le mantiene despierto, y tienen que conseguir más.
Finalmente, la consiguen y el problema queda solucionado.
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